Dar vuelta el triángulo

Viernes 27 de mayo. San Juan. 8.26 PM. Argentina-Honduras. Van 23.24 del primer tiempo. Se produce un cambio de posiciones en el seleccionado. Erik Lamela, que había empezado el partido de mediocampista izquierdo, pasa a jugar abierto por la derecha. Messi se mueve de la derecha al centro. No más de 7. Se ubica detrás del delantero central. El equipo modifica su distribución de espacios. Muta de un 4-3-3 a un 4-2-3-1. Biglia y Mascherano comparten el eje. Lamela, Leo y Di María se conectan con Higuaín. Luego hay sustituciones pero el dibujo no se toca.

“Dar vuelta el triángulo”, así lo explica el técnico. Ya lo había hecho en el valioso triunfo 0-1 de Barranquilla por las eliminatorias. Pequeño detalle: no estuvo el 10, lastimado. Romero; Mercado, Otamendi, Funes Mori y Rojo; Biglia y Mascherano; Lavezzi, Banega y Di María; Higuaín, los titulares de aquella noche. Una formación muy parecida a la del triunfo ante Chile en esta Copa América.

Con Messi en la cancha, Tata revirtió el triángulo por primera vez en el amistoso de San Juan. ¿Cómo es esta mezcla de geometría y fútbol? En el 4-3-3, el vértice retrasado es el mediocampista central con los interiores cerca y ligeramente adelantados. El 5, rodeado por el 8 y el 10. En el 4-2-3-1, desaparecen los interiores. Dos medios en paralelo comparten el eje y el vértice adelantado del triángulo es el enganche. ¿Por qué este esquema ordena mejor al seleccionado? Porque cubre mejor el costado derecho, delante del lateral. Messi de wing derecho no perseguirá al lateral izquierdo rival. No debe hacerlo. Se desgasta para todo lo que hace en función de ataque. Tampoco se ha cubierto ese sector con el volante derecho. ¿Por qué? Porque los entrenadores que han apelado a este sistema (Batista, Sabella, Martino) recurrieron para la posición a futbolistas que no sienten esa función de cobertura. Gago, Biglia, Banega han jugado mejor en el eje como socios de Mascherano que cumpliendo las tareas del 8. El equipo quedaba asimétrico. Di María compensaba al conjunto con su retroceso por la izquierda. Y por la derecha, cri, cri, cri. Grillitos.

El desgarro de Agüero en el Mundial le permitió a Sabella balancear con la inclusión de Lavezzi. Pocho cubrió esa zona. Gago se corrió al centro. Luego el DT puso a Biglia por Gago y a Enzo Pérez por el desgarrado Di María, clave en los desdoblamientos. Al equipo le sobró orden y le faltó peligro. Diego lo intentó en el estreno de Sudáfrica 2010 ante Nigeria. Mascherano y Verón; Tevez, Messi y Di María; Higuaín. Duró un tiempo. Carlitos no hizo el trabajo con Jonás Gutiérrez de lateral. Ante Corea, entró Maxi Rodríguez de ocho y Tevez fue delantero con Higuaín. Afuera la Bruja. El 4-2-3-1 con los costados cubiertos y Messi detrás del 9 volvió en esta Copa. Viernes 10 de junio. Chicago. 9.57 PM. Entra el 10, sale Augusto. Banega se retrasa al lado de Mascherano. Lamela y el valioso Gaitán siguen de wines. Leo va detrás de Higuaín. Marca dos goles en esa zona, donde más lastima al rival y mejor se ordena el equipo. También la cuelga en un ángulo de tiro libre. Fiesta. Dar vuelta el triángulo. Eureka. Aquel amistoso ante Honduras marcó el camino.

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