Cerrar una grieta, el primer gran desafío de Jorge Sampaoli en la selección

Los equipos se arman de atrás para adelante. Tantas veces repetida como línea de canción, esta frase ya no explica nada. El fútbol no se fragmenta más. Todos atacan y todos defienden. El zaguero ataca con un buen pase de inicio. El delantero defiende presionando la salida del rival. Atacar, defender, pasar de defensa a ataque y de ataque a defensa entran en el mismo combo. Si todo el equipo respalda un movimiento ofensivo, tendrá más jugadores cerca de la pelota. Esto le dará posible superioridad numérica y opciones de pase. En caso de pérdida, estar agrupado al balón le ayudará a recuperarlo rápido y lejos de su arco. El respaldo también significa marcar al hombre cuando nuestro equipo tiene la pelota en ataque. Cuando la posesión es del rival, se puede presionar cerca del arco rival, en zona media o cerca del arco propio. El lugar dependerá de factores propios y del adversario. El éxito de la recuperación no depende de la zona. Esfuerzos repartidos, coordinada cobertura de espacios y, sobre todo, futbolistas comprometidos con esa tarea son principios de toda la cancha.

sampaoli

Hace unos días, en Brasil, Marcelo Bielsa presentó diez esquemas tácticos posibles para un equipo. Cinco con cuatro defensores y otros cinco con tres zagueros. César Menotti siempre dice que no se puede hablar de táctica sin nombres propios. Alfio Basile bromea con las fichas que una vez comenzado el juego se mueven y no respetan la figura de la pizarra. Todos los equipos parten de un orden, de una distribución de espacios. Desde esta premisa, se instaló aquella frase que ya no explica nada. No se trata de pedir un equipo sin defensores o reclamar acumulación de delanteros que no se potencian. El ultimo Argentina-Chile, con Messi, Agüero, Higuaín y Di María, retrata esa mezcla sin funcionamiento. Jorge Sampaoli intentará moldear un equipo con la posesión como prioridad y la cobertura de espacios como necesidad. No negociará su idea. Modificará nombres y sistema de acuerdo con rival y contexto. Al igual que sus antecesores, parte desde una asimetría: la Argentina tiene mejores delanteros que defensores.

La diferencia inicial se agigantó tras los retiros de Ayala, Sorín, Zanetti, Heinze y Gaby Milito, mientras irrumpían Higuaín, Di María, Agüero y, los más recientes, Icardi y Dybala. ¿Messi? Otro planeta. El desafío es muy interesante: cerrar la grieta individual con sentido colectivo. Salir de la fragmentación y entrar en la síntesis. Messi y Dybala han jugado juntos apenas el primer tiempo ante Uruguay. Hubo química. Se buscaron. Quieren entenderse. Paulo incorporó cosas de Leo: el freno, la caminata para fingir desatención, las irrupciones determinantes, la comprensión global del juego. A esta sociedad le viene perfecto un atacante central que fije a los zagueros rivales. Que esté mientras ellos lleguen. Higuaín, o al que le toque, siempre hará menos goles en la selección que en su club. Porque está Messi. Sampaoli deberá convencerlo de que su rol va mas allá de anotar. Mantener ocupados a los centrales y crear espacios para sus compañeros son tareas esenciales que ni figuran en las estadísticas ni aparecen en los noticieros. Valen muchísimo para el equipo.

Este triángulo Messi-Dybala-Higuaín como certeza genera muchas preguntas vinculadas con el funcionamiento. ¿Cuánto se comprometerá cada uno de los tres con el imprescindible retroceso? ¿Necesita extremos el seleccionado? ¿O alcanza con un futbolista que haga la banda ancha por cada lateral para tener más gente por el centro entre zagueros y medios? ¿Hace falta una versión protagónica de Di María o puede reconvertirse como jugador complementario? ¿Qué características deben tener los centrales para dar buena salida de balón y achicar cuando el equipo está atacando? ¿Qué clase de mediocampista central necesita un conjunto que tiene tanto potencial en el último tercio del campo pero corre el riesgo de partirse tras una pérdida? ¿Qué recursos debe manejar ese volante dinámico que vaya de área a área?

Quizás, estas preguntas ayuden a entender las convocatorias de Paredes (me encanta), Guido Rodriguez, Mamanna, Lanzini, Papu Gómez y Salvio. Las de Maidana, Pinola y Tagliafico premian el talento y la concentración de los defensores que compiten en nuestro país. Me gusta la lista. La renovación debe ser integral, no sólo nominal: esa mezcla para lograr el funcionamiento que compense la histórica diferencia entre delanteros y defensores. Tampoco sirve armarse de adelante para atrás.

Juan Pablo Varsky para La Nación.

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