Esta caída empezó a gestarse hace mucho

Por Juan Pablo Varsky, para diario La Nación.

Hace sesenta años, Checoslovaquia humilló al seleccionado argentino en el Mundial de Suecia. La derrota por 6-1 significó un baño de realidad y terminó con la fantasía de creer que nuestro fútbol era el mejor del planeta. El esplendor local en la década del cuarenta y las ausencias en Brasil ’50 y Suiza ’54 habían generado la ilusión de que el regreso de la “nuestra” a la Copa del Mundo pondría las cosas en su lugar. Los checoslovacos superaron al equipo nacional en todos los aspectos del juego. Amadeo Carrizo, Pedro Dellacha, Pipo Rossi, Corbatta, Beto Menendez y Angel Labruna, entre otros, sintieron que estaban jugando a otro deporte.

Esta selección de 2018 todavía puede clasificarse para los octavos de final. Sin embargo, el 0-3 ante Croacia también deja desnudo al fútbol argentino. Hay problemas coyunturales y estructurales. Hace más de diez años que los seleccionados juveniles no pelean títulos mundiales. La última conquista fue Canadá 2007 con Mercado, Fazio, Banega, Di María y Agüero, por citar a integrantes del actual plantel. En su momento, se desmanteló un equipo de trabajo que había valorizado el semillero nacional.

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