El fútbol es mucho más que un número

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, anunció esta tarde que en enero se resolverá si, a partir de 2026, el Mundial contará en su fase final con 40 o 48 equipos. Que es un negocio, que se desvirtúa la competencia son las primeras manifestaciones en contra que se escupen desde resortes que no mastican. Sí, claro que el fútbol es un negocio, pero también es un fenómeno de integración con un poder incomparable. El fútbol es una manifestación cultural, como la música, como la literatura. No podemos anclar miopemente en un solo casillero ni en los antecedentes morales y éticos de quienes toman las decisiones. Lo debemos de tener en cuenta, pero no puede ser lo único.

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La NBA, probablemente la organización deportiva más exitosa del mundo, siempre se manifestó a favor de un criterio expansionista, incluso por fuera de Estados Unidos. Sí, lo hizo de manera gradual, pero lo hizo y no desvirtuó la calidad de competencia y maximizó sus ingresos, al punto de ser fuente de consulta para todos los dirigentes deportivos del planeta.

En la Argentina se registraron enormes críticas a la reforma de los torneos, algunas muy justas, pero, por diversos intereses, se la circunscribió a los 30 de Primera, como si hubiera tratado solamente de eso. No se le prestó atención a que, por ejemplo, el 95% de las provincias pasaron a estar representadas en las tres principales categorías o que los clubes de interior potenciaron ingresos por indumentaria o estática o que sirvió para revitalizar algunas economías específicas. No, se fue solo al número y en Primera, como si fuera algo abominable y sin precedentes, cuando entre 1967 y 1985 se jugó con más de 20 equipos en la elite y fue un período que dejó enseñanzas y riquezas. Poco se habló de que las principales marcas negativas que arrastra la reforma están vinculadas a heridas anteriores: la clase dirigente que administra mal; la clase dirigente que diagrama mal. El problema no es que haya muchos clubes del interior en la B Nacional. El problema es no haber diagramado un torneo en zonas, no tener en cuenta que Argentina es el octavo país más grande del mundo en extensión geográfica y que el fútbol está en cada rincón. El problema no es cambiar. El problema es cambiar para mal, construir y derribar al día siguiente.

Por eso, ante el anuncio de más equipos en la fase final de un Mundial, y sin ignorar que llevarlo a 48 es chocante y probablemente existan argumentos de sobra para considerarlo inapropiado, sería saludable , primero, ver la foto completa: qué implica más allá del número y de la pelota. Qué implica económica, social y culturalmente.

No debemos reaccionar prejuiciosamente. Debemos debatir, intercambiar ideas, no agravios. Se dijo que con 30 equipos en Primera se iban a registrar goleadas escandalosas y que la brecha entre grandes y chicos iba a llegar a distancias sin precedentes. No solo que no pasó, sino que uno de los campeones fue Lanús y que los grandes transformaron a la Copa Argentina en su Champions League porque es el único boleto disponible a la Copa Libertadores, ya que en el último torneo se llevaron los pasajes Estudiantes y Godoy Cruz y a punto estuvo de conseguir uno el flamante ascendido Atlético Tucumán. Y si vamos al torneo que ganó Boca, encontramos que perdió puntos ante los equipos que venían de la categoría inferior: Aldosivi, Unión, Colón, Nueva Chicago, por citar ejemplos. O vemos a River incapaz de vencer a Defensa y Justicia o San Martín de San Juan en el actual certamen.

Por eso, no seamos prejuiciosos. Sumemos ideas, argumentos. Tengamos la mente abierta. Critiquemos si no funciona, no critiquemos lo que aún no arrancó. El fútbol es mucho más que la cantidad de equipos que juegan un torneo.

Por Matías Muzio, para VARSKY SPORTS.

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