La dignidad

Podríamos debatir largo y tendido sobre la decisión de los jugadores de no hablar más con la prensa. Podríamos caer en la tentación de señalar con el dedo. Podríamos escudarnos en un corporativismo que muestra el rostro cuando un puñado “importante” se siente perjudicado en sus intereses. Pero lo que nos están señalando los jugadores de la Selección Argentina va en otra dirección. No son especialistas en materia comunicacional (ni tampoco lo son todos los periodistas), pero responden a un fenómeno que no conoce límites geográficos. Iván Cuellar, arquero de Sporting de Gijón, puede dar cuenta de eso.

 

Lo mejor que podemos hacer ante esta situación es tratar de entenderla. Y para eso es primordial ponerse en el lugar del otro, algo que no estamos acostumbrados a hacer. Separar los fenómenos comunicacionales entre periodistas por un lado y protagonistas por el otro es hoy una anacronía. La posibilidad de intervenir discursivamente en el espacio público desconoce ciertos límites de antaño. Y en la construcción de “sentidos comunes” contribuyen los medios, pero también los protagonistas.

Hace algunos días, Alemania venció 8-0 a San Marino. Después del partido, Thomas Muller, una de las figuras del campeón del campeón del mundo, aseguró que “no es serio jugar contra esta selección”. Alan Gasperoni, el director de comunicación del equipo derrotado, no dudó en responderle. ¿Vociferó que Muller “no existe? ¿Hizo un “análisis” de su vida privada? Para nada. Más allá de la chicana del punto 1, el resto es una invitación a ejercitar el entendimiento, a comprender las diferencias de realidades y necesidades. En definitiva, a ponerse en el lugar del otro.

Escribió Gasperoni:
Queridísimo Thomas Müller,
Tienes razón. Partidos como este no sirven de nada. A ti. Por otra parte, querido Thomas, tú no necesitas venir hasta San Marino casi gratis en un fin de semana en el que, sin Bundesliga, podías estar con tu mujer en el sofá de tu villa de lujo o quién sabe, podrías ir a algún evento organizado por tus patrocinadores cobrando varios miles de euros. Yo te creo, pero me permito darte 10 razones por las que creo que el partido ha sido muy útil. A ver qué te parece:

1. Sirvió para demostrarte que ni siquiera contra los equipos pequeños como el nuestro eres capaz de hacer gol, y no digas que no te ha enojado que Simoncini te lo impidiese.

2. Sirvió para hacer comprender a tus dirigentes (házselo saber también a Beckenbauer y Rummenigge) que el fútbol no es de su propiedad, sino de todos aquellos que lo aman, entre los cuales, lo quieran o no, también estamos nosotros.

3. Y sirvió para recordar a cientos de periodistas de toda Europa que aún existen chicos que siguen sus sueños, y no sus cheques.

4. Sirvió para confirmar que ustedes, los alemanes, no cambiaréis nunca, y que la historia no les ha enseñado todavía que “prepotencia” no siempre es garantía de victoria.

5. Sirvió para hacer comprender a los 200 chicos de San Marino que juegan al fútbol por qué sus entrenadores les piden el máximo compromiso. Quién sabe si un día todos sus sacrificios no se verán recompensados con un partido contra los campeones del mundo.

6. Le ha servido a tu Federación (y también a la nuestra) para recibir dinero por derechos de imagen, que además de pagarte la molestia, pueden construir instalaciones para los niños de nuestro país, escuelas de fútbol, estadios más seguros… Nuestra Federación, deja que te cuente un secreto, construirá un nuevo campo de fútbol en un pueblito que se llama Acquaviva. Tú podrías construirlo con seis meses de tu sueldo, nosotros lo haremos con los derechos de 90 minutos de partido. ¿No está mal, no?

7. Ha servido a un país tan grande como un sector de tu estadio de Munich para salir en los periódicos por una buena razón, porque un partido de fútbol siempre es un buen motivo.

8. Ha servido a tu amigo Gnabry para debutar en la selección y marcar tres goles. Ahora puede solicitar al Werder la renovación de su contrato por el doble de dinero que ha ganado hasta ahora.

9. Ha servido a algún sanmarinense un poco triste para recordar que tenemos una selección de verdad.

10. Ha servido para darme cuenta de que, aunque llevéis las equipaciones más bonitas de Adidas, luego siempre os ponéis calcetines blancos con unas sandalias. Con cariño, Alan.

Hasta ahí, el mensaje que el responsable de comunicación (no de periodismo, comunicación es mucho más que eso) de San Marino escribió en Facebook.

Me tomo el atrevimiento de agregarle un punto más como cierre:

11. Nos ha servido a nosotros para entender que hay más diversidad en el mundo fútbol que las escasas opciones que a veces se nos plantean. Nos sirvió para aprender sobre la dignidad que tanto escasea.

IVÁN SANDLER para VarskySports

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