¿Y si Argentina pierde con Brasil?

“Hay que ganar” debe ser una de las frases que más escuchamos en los últimos días referidas a la Selección Argentina y el partido ante Brasil. Pero no se trata de una innovación para describir la situación actual del equipo de Bauza, sino que forma parte del repertorio de frases hechas que dicen poco y nada al que solemos recurrir los futboleros y futboleras por estas tierras. Como si ganar no fuera la intención de la amplia mayoría. O como si hacerlo implicara una obligación que además está al alcance únicamente del equipo propio.

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Pero supongamos que elegimos corrernos de las simplificaciones absurdas y en este caso nos ponemos a analizar los por qué o para qué de la cuestión. “Hay que ganar” porque Argentina se queda afuera del Mundial. Hagamos de cuenta de que ahí hay un punto. Que siempre existen expectativas de mínima en relación a los resultados, pese a lo imprevisibles que son. Y que entendemos que el equipo nacional tiene todo para clasificarse con comodidad, y si no lo hiciera existiría un vacío enorme entre el material disponible y cómo se plasma en la tabla de posiciones. Así que vamos a concederle cierta legitimidad a la frase. En casos extremos los “hay que” no sirven para nada, pero al menos tienen una lógica matemática. Ganar para no irse al descenso o para entrar definitivamente en un Mundial.

Entonces, mañana ¿hay que ganar? La respuesta es “no necesariamente”. Después de la undécima fecha quedarán 21 puntos en juego, exactamente los mismos que hoy ostenta el líder y futuro rival Brasil. Restarán cruces contra y entre prácticamente todos los aspirantes con chances de llegar a Rusia. Argentina no se juega, de ninguna manera, su destino en busca del Mundial. Tal vez es hora de que entendamos, por ejemplo, que cada jugador es distinto y que algunos se agrandan en situaciones de presiones y otros las padecen. Y no está mal, son seres humanos. ¿Y si probamos con dejar de darle entidad de final a cada partido?

Es claro que la situación respecto de la clasificación mejora con un triunfo y empeora con la derrota. También ayuda en lo anímico. Pero a la vez es claro que cada avance en materia de crecimiento de un rendimiento colectivo que potencie las enormes individualidades del equipo lo acercarán más a Rusia. Después, nada garantiza una victoria, pero hay formas que te acercan más a ella y que no tienen absolutamente nada que ver con una valoración estética. Bauza sabe que está en deuda con los resultados, pero también con el rendimiento. No se excusa, no lo niega. Tal vez sea momento de cambiar nuestros imperativos.

Por Iván Sandler, para VARSKY SPORTS.

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